La imparcialidad para una mediación exitosa.

La imparcialidad se refiere al hecho de que, en una mediación, el mediador o mediadora debe evitar actuar mostrando preferencia hacia una de las partes en conflicto en detrimento de la otra. Es muy importante, ya que gracias a ella, el mediador o la mediadora puede desempeñar sus funciones con objetividad, profesionalismo y ética, brindando un servicio de calidad a la ciudadanía.

¿De qué manera puede verse afectado el procedimiento de mediación si un mediador o una mediadora no actúa con imparcialidad?   

Como ya se ha mencionado en distintas ocasiones, cuando las personas tienen un conflicto, se sienten amenazadas, desconfían de todo y de todos/as, evitan mostrarse vulnerables y si el mediador o mediadora que es quien debe ganarse la confianza de las partes, actúa favoreciendo a la otra persona, es muy probable que la mediación fracase o llegue a su fin.

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Pongamos como ejemplo el caso de un matrimonio que acude a mediación, ya que desea resolver lo relativo a la guarda y custodia de su hija y, en el transcurso de este procedimiento, el señor “x” le expone a la mediadora, en sesión privada, que en realidad desea terminar con su matrimonio porque “conoció a otra chica más joven y guapa que su esposa y desea irse con ella cuanto antes, pero no quiere perder a su hija”.

Ahora, esto se pone interesante, porque, “casualmente” la mediadora que está conociendo este asunto, acaba de divorciarse de su esposo porque descubrió “en una conversación de Whatsapp que él sostenía una relación con una chica menor que ella y por eso tomó la decisión de terminar con el matrimonio”. Además, la pareja de esta mediadora se pasea orgulloso con su “nueva conquista” por todas las plazas de la ciudad, situación que ella presenció justo el día anterior al de la mediación.

Si esta mediadora permite que la frustración que siente por el abandono de su pareja se proyecte en su actuación dentro del procedimiento de mediación, no será imparcial, mostrará conductas tendientes a identificarse más con la mujer, formar alianzas con ella, comportarse de manera ofensiva con el señor, ya que, inconscientemente es el reflejo de su pareja que tanto daño le causa en esos momentos y, el señor, evidentemente, se molestará al percibir que la mediadora favorece a su pareja en perjuicio de lo que él quisiera como resultado de la mediación.

Puede ocurrir, en el mejor de los casos, que el señor manifieste a la mediadora que no está siendo imparcial y que por favor corrija su actuar y, en el peor de los casos, este señor abandonará la mediación y no tendrá intención alguna de intentar una solución pacífica a su conflicto, porque ha perdido la confianza en la mediadora y en el procedimiento. Todo esto por no respetar el principio de imparcialidad en la mediación.  

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