¿Cómo ser el mejor mediador o mediadora?

La persona mediadora es aquella cuya función principal es facilitar la comunicación entre dos personas que se encuentran en conflicto y como tal, debe contar con un perfil muy especial.

¿Cómo te imaginas que debe ser ese alguien que se encuentra justo en el punto medio de dos personas que tienen un problema, desde el más sencillo, hasta el más complejo? ¿Aquella persona que debe lidiar con otras cuyos estados emocionales más frecuentes son el enojo, la tristeza, el miedo, la desconfianza, la frustración?

¿Qué cosas tendrá que hacer ese mediador o esa mediadora para lograr transformar la ira en tranquilidad, la desconfianza en confianza, la cerrazón en apertura?

Bueno, en primer lugar, el mediador o mediadora debe ser consciente de que las personas que tienen problemas buscan siempre lanzar la pelota de la culpa la una a la otra, o incluso, como se dice comúnmente, buscar no “quién se la hizo, sino quién se la pague”.

Las personas que tienen un conflicto hablan en lenguaje tú, acompañado de adjetivos calificativos, generalmente negativos; por ejemplo dicen: “Tú eres un flojo”, “Tú eres una mandona”.

El lenguaje “Tú” promueve el combate, se está escuchando no para comprender, sino para mantenerse a la defensiva y responder las ofensas de la otra persona con los argumentos que acrediten que nosotros o nosotras somos los únicos dueños o dueñas de la verdad, que nuestra verdad es absoluta y no hay nada contrario a ella.

En este sentido, la persona mediadora es como ese filtro que purifica el lenguaje negativo de las partes en conflicto y transforma, metafóricamente hablando “el agua sucia” en “agua limpia, cristalina, lista para beber”. Entonces, el mediador o la mediadora debe utilizar distintas herramientas de comunicación para que las partes en conflicto logren escucharse pero no de manera defensiva, sino de manera comprensiva, de manera empática, es decir, que logren ponerse en los zapatos de la otra y se genere un clima que propicie el diálogo y la concertación.

El mejor mediador o la mejor mediadora debe ser una persona con características como creatividad, sentido del humor, empatía, inteligencia emocional, capacidad de análisis y síntesis, capacidad de observación e interpretación, capacidad de escucha activa, habilidad verbal, honestidad, neutralidad, imparcialidad, sentido de la equidad, conocedora de los distintos tipos de conflictos y sensible a las problemáticas sociales de actualidad.

El mediador o mediadora deberá lidiar con distintos tipos de conflictos, ya que el conflicto es inherente a las relaciones humanas y, como tal, las personas deben aprender a coexistir con el mismo y co-construirlo, esto es, lograr la resignificación o transformación positiva del mismo.

Esto solamente puede lograrse cuando la persona tiene, además de las características que hemos mencionado, una auténtica vocación de servicio para trabajar a favor de la promoción de la cultura de la paz. ¿Y tú, crees que podrías ser un buen mediador o mediadora? 

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